Uno nace donde le toca. Nace, crece y se muere, muchas veces donde le toca. Atado a un pedazo de mapa al azar, entre tal calle y tal otra.
En una esquirla de la civilización. En unos pocos metros en el mundo. 
  Pero aunque uno pase toda su vida intentando escapar, yéndose o siendo de todos los lugares. Aunque uno se arranque la piel y la intente olvidar, uno siempre va a saber que en algún lugar en el mundo, en un domingo frío como todos los inviernos o la noche mas larga de todos los veranos, va estar la ciudad, su ciudadesperando por uno…

Para volver, hasta la cuadra de mi barrio y a tu puerta. Para volver, a tu rincón y mi rincón en el planeta. Porque me diste la vida, soy de tu vida un retazo. . .
Tierra de todos mis días, quiero morir en tus brazos

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